jueves, 16 de febrero de 2012

Las enfermedades de los niños adoptados son "fácilmente tratables" y no dejan ningún tipo de secuela


El doctor Jesús García Pérez, de la Unidad de Pediatría Social del Hospital Niño Jesús de Madrid, ha resaltado el papel que juega el médico antes y después de un proceso de adopción y ha asegurado que las enfermedades que portan los niños procedentes de terceros países son "fácilmente tratables" y no dejan ningún tipo de secuela.

   En declaraciones a Europa Press, este experto ha explicado que, antes de que el niño llegue al país de acogida, el profesional sanitario informa a los padres sobre las enfermedades más frecuentes del país de origen y aconseja cómo prevenir su contagio, el tipo de alimentación y vacunas que debe seguir el menor en el futuro.  

   El médico debe valorar, durante esta etapa, el "desarrollo de parentalidad" de los que iniciaron el proceso de adopción para ver si están prepararados para ejercer sus funciones como padres. "Es una especie de escuela de padres", ha precisado este experto, quien ha señalado que "el niño adoptado trae una mochila muy grande y hay que vaciarla" pero que los padres, en ocasiones, también traen consigo una gran maleta.

   Una vez que el menor llega al país de acogida, prosigue García Pérez, debe someterse a una exploración clínica general a los siete días que, después, tiene que ser actualizada a los seis meses. La tercera revisión ya es al cabo de un año y, así, hasta que sea mayor de edad, a los 18.

   En la primera exploración "exhaustiva" e "integral", concreta este experto, el médico tiene que cerciorarse de que todos los niños estén "bien vacunados" y descartar cualquier tipo de "carencia alimenticia y afectiva"; problemas metabólicos, a consecuencia de falta de vitamina D, anemias o hierro; o enfermedades de transmisión sexual, tales como la sífilis o hepatitis.

TRASTORNOS DE CONDUCTA


   García Pérez ha afirmado que la mayoría de las adopciones proceden de China, Rusia, Ucrania, Rumanía, Polonia, Republica Checa o Latinoamerica (Colombia, Venezuela o Brasil), aunque "últimamente también de Etiopía, Malí, Congo y Mozambique".

   En concreto, los niños de estos países pueden tener problemas de malnutrición o piel y pueden desarrollar en el futuro, "al igual que otros niños", trastornos de conducta. "Sobre todo los que fueron adoptados de mayores, cuyos recuerdos proyectan en el presente y reaccionan llamando la atención con este tipo de conductas", en relación a mentiras o agresividad que, en palabras del pediatra, son "bastante solucionables". Adicionalmente, los niños que proceden del África Subsahariana pueden portar malaria o enfermedades sanguíneas.

   En relación a uno de los problemas que surgen de los procesos adoptivos que es el tráfico de niños, este experto ha explicado que, en España, se acuerda con países que hayan firmado el Convenio de la Haya sobre adopción internacional, aprobado en 1993, por lo que todo funciona muy bien.

   Por otro lado, García Pérez ha elogiado la herramienta DNA-PROKIDS, puesta en marcha por médicos de la Universidad de Granada, y amparada de "manera altruista" por entidades privadas, por la que las familias, cuyos hijos hayan sido robados, proporcionan el ADN del desaparecido para que, en caso de encontrarlos, puedan ser devueltos, y evitar así el tráfico humano.

   Por último, este experto ha explicado que la adopción en países como China, Rusia o Ucrania ha disminuido, puesto que su situación económica ha mejorado y, por ello, están promocionando la adopción nacional. Asimismo, ha reconocido que, algunos "hechos lamentables" transcurridos en los países de acogida, han obligado a las autoridades de estos países a proteger a sus menores, al considerarlos como "patrimonios genéticos".

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