domingo, 25 de marzo de 2012

Abandono desde un hijo y desde una madre

Aunque la entrada es antigua lo que está escrito en ella será real hoy mañana y siempre.

Interesantes puntos de vista de una misma cosa: la de la madre que ha abandonado a su hijo y la del hijo que se siente abandonado.

La entrada está aquí.

sábado, 24 de marzo de 2012

El té China Gunpowder


 

Es verde, muy antioxidante y diurético y con un nombre muy peculiar. Es originario de Taiwan y se hizo popular en la dinastía Tang entre los años 618 y 907, y debe su nombre actual al parecido que tiene una vez envasado con la pólvora utilizada en los cañones antiguos. Y es que las hojas verdes de la planta del té, las más brillantes, son recolectadas y envueltas individualmente en pequeñas bolitas para su mejor conservación y preservación de sus cualidades organolépticas, aromas principalmente.

Esta envoltura, se puede realizar de manera mecánica o manual. Obviamente está considerada de mayor calidad la selección humana de las hojas, y por tanto de un precio mayor en el mercado. Se trata del té más consumido en China donde tiene el nombre de ZhuCha, té en perlas. Debemos de incorporar 3 gramos de este té (tened cuidado porque al estar enrolladas en sí mismas, abultan menos y podemos con facilidad incorporar más del debido), en 150 ml de agua, aproximadamente a unos 94ºC, para que el agua desenvuelva las pequeñas bolitas de té y conseguir infusionarlas de mejor manera durante unos 3 minutos.

Un sabor a fruta verde, herbal y a especies, óptimo para su consumo después de comidas copiosas, grasientas o pesadas, como cocidos o guisos de carnes de caza.

Una fundación invierte 72 millones para suministrar agua en China


La cantidad invertida en un proyecto sin ánimo de lucro dedicado a suministrar agua potable en el oeste de China ha alcanzado los 600 millones de yuanes (72 millones de euros) desde su inicio en 2001, ha anunciado la Fundación para el Desarrollo de la Mujer de China, informa Xinhua.

Hasta finales del año pasado, el Proyecto de la Bodega de Agua para Madres garantizó el suministro de agua potable para 1,8 millones de residentes a través de la construcción de 128.000 bodegas y otras 1.400 obras hidráulicas. “El proyecto desempeña un papel importante en el plan nacional para facilitar el acceso al agua potable segura en las áreas rurales”, ha declarado Qin Guoying, secretario general de la fundación.

La medida tiene como objetivo ayudar a los residentes de áreas rurales, sobre todo a las mujeres, a salir de la pobreza en las regiones afectadas por la sequía.

Un poema chino

Por Nieves Fernández 


O quizá un cuento chino…, sabido es de los buenos narradores y poetas orientales, podríamos citar a Pu Sogling, Lu Sin o Gao Er Tai, pero mejor que hablar de autores, hablar de sus obras, recientemente he podido comparar los valores de la moraleja de un cuento con la fuerza de un poema, ambos chinos, pero da igual que los autores sean orientales o no, aunque puede que más de un lector pueda llevarme la contraria. 


Si un poema, un cuento o todo un libro tienen fuerza para mover el mundo, miedo da de tomar la palabra y lanzarla así como lo hacemos los autores del siglo XXI, enviándola al mundo digitalizado de Internet casi como adolescentes que anuncian en facebook las últimas fotos o diversiones. 


Esa opinión o palabra, más o menos literaria se transmitirá, se multiplicará, peleará por ser libre y difundida aunque propugne la represión, querrá contagiar a los posibles lectores para que se activen y movilicen. Es un arma muy nueva todavía que me gustaría calificarla del futuro, no es lo mismo publicar una obra ironizando a la sociedad de su tiempo, criticando, engañando y jugando con los lectores, como indudablemente hizo en su época Cervantes a través del papel, que interactuar por la red de redes escuchando opiniones, contrastando e invitando a realizar buenas o malas acciones. 


Los gobiernos se plantean retirar páginas web que inciten a esto o a lo otro y no hacen otra cosa que remarcar el donoso escrutinio del famoso capítulo VI de El Quijote, rayando en el derecho a la libertad de expresión. 


Sin duda, el hombre es peligroso por lo que dice, antes que por lo que hace. Y haría falta leer más cuentos y poemas para discernir o para que las masas disciernan. He aquí el cuento chino aludido: Habla de una madre china, muy pobre, que consigue que su hijo, huérfano de padre, acceda a los estudios, mientras ella teje y teje durante el día y la noche. 


Al notar que su hijo afloja en las notas, ella misma destruye, cual Penélope, la tela valiosísima tejida, diciéndole a su hijo que con lo que ha hecho siente la mitad de pena de lo que siente porque el abandonó los estudios. 


Y he aquí el poema chino “digno” de encarcelar a su autor durante siete años por animar a actuar al pueblo en Internet: “Es la hora./ Es la hora, pueblo chino! Es la hora,/ la plaza es nuestra, /los pies son nuestros./ Es la hora de usar nuestros pies para ir a la plaza y elegir.” 


Dos textos orientales, cuento chino y poema, nos incitan a actuar de forma individual y colectiva en estos tiempos difíciles en los que se comparan los medios de subsistencia, hay muchos medios y también son escasos al mismo tiempo; puede no haber trabajo, pero nos comunicamos casi gratuitamente con millones de personas al mismo tiempo. 


Importa decir que el poeta aún sigue encarcelado y el chico volvió a los estudios. Dos respuestas comunicativas individuales, colectivas y literarias como la vida la misma. 


“Los chinos no perciben el trabajo como un castigo”

“Los chinos no perciben el trabajo como un castigo”
Imagen de archivo de una tienda abierta por chinos. 


Liu Yang llegó a España con su familia a principios de los años 90, y desde entonces, este “chino españolizado que no ha perdido su cultura” ha vivido a caballo entre ambas civilizaciones, respondiendo por igual a su nombre original o al de “Antonio”. Licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y fundador de Mediterrasian Consulting, Yang ha trabajado tanto con la comunidad china como con empresas españolas, y actualmente ejerce como formador y mediador intercultural, consultor de negocios con China y profesor en la Universidad Católica San Vicente Mártir de Valencia.

Una trayectoria profesional y vital que le sitúa como observador privilegiado a la hora de analizar a un colectivo cuya cultura laboral se ha colocado en el punto de mira en tiempos de crisis, y al que incluso uno de los empresarios más exitosos del país, Juan Roigno dudó en poner como ejemplo a seguir por la sociedad española.

Y es que, más allá de tópicos, Yang corrobora que las diferencias existen: “Los chinos no perciben el trabajo como un castigo”, explica. “En una conversación con Marcelo Muñoz, el decano de los empresarios españoles en China, me hizo notar que los chinos no tienen la idea religiosa de ‘ganar el pan con el sudor de su frente’, por lo que el trabajo se ve simplemente comouna forma de otorgar dignidad a nuestras vidas”. A eso hay que sumarle la gran competencia existente a todos los niveles en un país con 1.350 millones de habitantes: “Tienes que hacerte valer, desde muy pequeños estamos intentando destacar, aunque eso contradiga los valores confucianos tradicionales”, afirma.

Uno de los aspectos más llamativos de los pequeños comerciantes chinos establecidos en España son sus largas jornadas de trabajo, con horarios que se prolongan mucho más de lo habitual, algo que Yang achaca a una cuestión de prioridades. “Los chinos también sabemos pasarlo bien, también tenemos ganas de viajar, pero para la prioridad es ahorrar para disfrutar de la vida en el futuro”. 

El tipo de negocio también juega un papel importante, ya que los chinos en España “tienen trabajos de niveles muy básicos, y cuanto más tiempo esté abierto el local, más posibilidades hay de ganar dinero”, razona Yang. “Si un comerciante tiene la tienda abierta no sabe cuántos clientes habrá, pero si la tiene cerrada no habrá ninguno, seguro”.

Yang ilustra las diferencias en la mentalidad económica con un par de ejemplos: “Si a un occidental le toca la lotería, se compra una casa y deja de trabajar, mientras que un chino monta dos empresas para ganar más. Y tampoco es raro que el dinero que le dan en su boda los familiares y amigos se invierta en un negocio, mientras que aquí los novios se van de viaje”.

El afán de ascenso social propio de cualquier emigrante también es relevante: “Los recién llegados quieren subir en la pirámide de la comunidad china, empiezan como mozos de almacén en Fuenlabrada pensando en ser algún día sus propios jefes”. Yang conoce de primera mano casos de éxito, como el de “un chico que llegó muy joven a España con ideas pioneras en cadenas de alimentación, y a sus 35 años, conduce coches de lujo y vive en la mejor zona de Madrid. Lo consiguió ahorrando y sacrificándose mucho durante quince años”. La idea de adquirir estatus social a través de las posesiones está cobrando mucha fuerza en la sociedad china, como indica el desplazamiento hacia oriente del mercado de los coches de lujo.

Desconfianza hacia sus métodos

En España no faltan las voces que alertan del peligro de que se produzcan retrocesos sociales por imitar el modelo chino, un temor que Yang considera fundado, pero sobre el que arroja un nuevo punto de vista: “No se pueden perder derechos que se han conquistado con mucho sufrimiento, pero se puede aprovechar la mentalidad china sin retroceder socialmente ni alterar las reglas del mercado”, opina. “No se trata de que trabajemos doce horas, sino que de trabajemos ocho que sean realmente productivas”. 

Durante sus muchos años colaborando con empresarios chinos radicados en España, Yang también admite haber visto malas prácticas en cuanto a “criterios de calidad, de sanidad o de respeto a la normas de convivencia”, pero puntualiza que suele ser debido al desconocimiento de los hábitos occidentales y no a la mala intención. “Son casos de personas que se lanzan a iniciar un negocio con los estándares chinos, que son menos rigurosos que los europeos”.

Otro aspecto que suele generar desconfianza es la financiación, dado que los chinos no suelen pedir préstamos a los bancos, un extremo que Yang puede confirmar: “Tenemos un concepto muy amplio de familia, y resulta mucho más fácil pedirnos préstamos entre nosotros (firmando o sin firmar, con intereses o sin ellos) que hacerlo en una institución financiera”. Estosenvidiados y exitosos canales propios de financiación están detrás del alto número de empresarios chinos que se afilian al RETA (Régimen especial de trabajadores autónomos), si bien ellos tampoco están siendo inmunes a los efectos de la crisis.

Con la mirada puesta en el futuro, Yang considera inevitable que el perfil de los empresarios chinos en España cambie a medio plazo: “Yo soy de segunda generación y ya no estoy trabajando en sectores donde trabaja la mayoría de la comunidad china. Creo que en una o dos generaciones los negocios básicos serán atendidos por otro colectivo y empezaremos a ver chinos con perfiles más cualificados, como ya ocurre en París o Londres”.

SOS, acogimiento de urgencia

Su objetivo es evitar el ingreso de niños en instituciones. Miguel acaba de llegar a casa, pero se marchará y otro bebé ocupará su cuna. Esta es su historia.  


"A veces, yendo de paseo con algún bebé acogido, una vecina nos ha dicho: "¡Cómo se parece al padre!". La primera vez nos quedamos helados; la última, sonreímos y seguimos adelante".Blanca y Eduardo, además de tener dos hijos (Manuel y Nicolás, de siete y cinco años),ejercen como padres de acogida de urgencia. Esta iniciativa permite que niños (desde recién nacidos hasta los cuatro años) que se encuentran en situación de desamparo, sean acogidos de manera temporal en familias previamente seleccionadas, mientras que los Servicios Sociales resuelven su situación. Se evita así que ingresen en un centro de acogidainstitucional; a cambio, son atendidos con mimo y cariño en un ambiente familiar adecuado durante el tiempo necesario para decidir cuál será la opción definitiva más adecuada para él (el retorno con sus padres biológicos o tutores legales, la adopción, el acogimiento familiar...). 

Lo que distingue este programa de las modalidades convencionales de acogida es que la familia puede ser avisada en cualquier momento de que tiene que hacerse cargo de un niño, de manera inmediata, y además exige que uno de los padres permanezca en casa al cuidado del niño. Eduardo y Blanca cumplen estos requisitos al 100%. "Conocí el programa de acogimiento de urgencia en mi puesto de técnico de atención a la infancia en el Centro de Atención a la Infancia (CAI) del Ayuntamiento de Madrid –explica Blanca, de 35 años–. Nos pareció una idea estupenda para evitar el paso de los niños por un centro. Y como para nosotros es fundamental el concepto de familia, pensamos: ¿por qué no?". "Como trabajo de corrector desde casa –añade Eduardo, de 36 años–, cumplíamos con el requisito de que uno de los dos se quedara en casa al cuidado del niño. Así que decidimos probar". Pasaron las entrevistas con los asistentes sociales y psicólogos, les dieron el certificado de idoneidad y, en junio del año 2009, les asignaron al primer niño. "Fue una experiencia tan enriquecedora y tan bonita para todos que decidimos continuar –cuenta Blanca–. "Y eso que entonces solo éramos cinco familias acogedoras en Madrid [hoy son ya 12] y estábamos saturados. Se iba un niño y a los pocos días ya teníamos otro", añade Eduardo. 

Bienvenido

Han acogido ya a siete pequeños y están a la espera de otro. "Aunque no somos novatos,seguimos teniendo los mismos nervios y la misma ilusión", afirma Blanca. ¿Será un bebé o un niño mayor? ¿Será bueno? ¿Comerá bien? ¿Le costará dormir? Mientras se hacen estas preguntas, reciben la esperada llamada. En dos horas deben ir al Instituto Madrileño del Menor y la Familia de la Comunidad de Madrid, donde les harán entrega del niño. En una habitación decorada con dibujos infantiles, firman la entrega del menor ante Salvador Victoria Bolívar, consejero de Asuntos Sociales. Luego, un técnico del centro de acogida les dice cómo se llama el bebé y el tiempo que tiene. Blanca no pierde un segundo y se lanza a cogerlo."¡Qué bonito eres. Si pareces un muñeco!". Se lo come a besos. El bebé es rubito y con mofletes sonrosados. Regala sonrisas y le encantan los mimos. Así es Miguel (nombre ficticio), el octavo bebé que vivirá de manera temporal con esta pareja. Ellos están contentos y se les nota. Tras dejar al niño dormido en la cuna, toca dar la buena noticia. "Hola, mamá, ya tenemos otro niño en casa. Es precioso y parece muy tranquilito", le cuenta Blanca a su madre, que vive en Sevilla. Tras casi tres años acogiendo niños, la familia y los amigos han tenido tiempo para comprenderles, pero al principio no fue fácil. "Cuando les conté a mis padres que habíamos acogido un niño –explica Eduardo–, me dijeron: "Pero, ¿por qué os complicáis la vida? ¿Es que no tenéis suficiente con vuestros hijos?". Hoy ya están acostumbrados y les hace tanta ilusión como a nosotros". 

Anécdotas no les faltan. "Unas navidades, con el primer niño que acogimos, David (nombre ficticio), que tenía tres años, quedamos con mis padres. Mis hijos salieron corriendo gritando: "¡Abuelos!". David gritó también y todos se fundieron en un abrazo. Fue un momento muy entrañable". 

A las 12, el llanto del bebé rompe el silencio de la casa. Blanca, sentada en una mecedora, le da el biberón, mientras le acaricia la carita. "Los amigos siempre nos preguntan cómo podemos incluirlos en nuestra familia y después entregarlos para que empiecen una nueva vida –explica Eduardo–. Pero siempre hemos tenido claro que los niños están solo de paso. No nos da pena entregarlos, sino alegría, porque regresan con su familia biológica, con una de acogida permanente o son adoptados". "Pero que estén de paso no significa que no los queramos. La convivencia y saber que proceden de familias con problemas hacen que se establezca un vínculo muy especial. Eso sí, no se puede comparar con el amor que sientes por un hijo", añade Blanca. 

Como hermanos 

Ellos viven esta situación con una naturalidad que asombra. "Guardamos el cochecito, y la cuna en el trastero, con la ropita y los juguetes –explica Eduardo–. Hemos hecho varias cajas con prendas de distintas edades y, cuando tenemos al niño en casa, montamos la infraestructura que necesitamos. Siempre compramos a cada uno un trajecito y un juguete. Y le hacemos un libro de vida, con fotos: el día que llegó a casa, en el baño, durmiendo, comiendo... Cuando se van, se lo llevan todo. Pretendemos que sea una guía para su futura familia". 

Alguna complicación han tenido. "Tras entregar al primer niño que acogimos, nuestro hijo Nicolás, que tenía dos años, me dijo: "Mamá, y yo ¿cuándo me marcho?". Tuvimos que hablar con los dos para evitar más dudas y temores. Ahora, cuando nos entregan un niño, vamos al colegio con él y se lo enseñamos a sus profesores y amiguitos. Queremos que lo vivan con naturalidad". Reconocen que todos están aprendiendo mucho."Sobre todo, lo importante que es para el desarrollo de un niño contar con una familia y crecer en un ambiente de cariño y estabilidad”, dice Eduardo. 

Sus horarios están ajustados para evitar el caos. "Nos organizamos muy bien –dice 
Eduardo–, porque yo trabajo en casa y Blanca solo trabaja dos días a la semana". Miguel, reclama mimos y empieza a protestar. "Ya te has cansado de dormir, ¿eh? Estás muy espabilado para ser tan pequeño", le dice cogiéndole en brazos con un beso. 

Recuerdos 

Antes que él, vinieron David, Marcelo, Julián, Diego, Javier, Carlos y Manuel (todos nombres ficticios). ¿No les gustaría saber algo de ellos? "No –responde Blanca–. Una vez que vuelan, se acabó. Así debe ser". "Es la política del programa: romper todo vínculo con el niño–apunta Eduardo–. No queremos interrumpir el vínculo con su nueva familia. Solo queremos que sea feliz y que guarde un buen recuerdo de su paso por casa. A nosotros nos quedan las fotos y el tiempo compartido. Y ya es bastante". 

Miguel acaba de llegar, pero se irá en unos meses. "Solemos hacer una despedida. Lo llevamos al colegio y a los familiares y amigos cercanos, para que se despidan. Así cerramos un ciclo".Recogen el cochecito, la ropa y los juguetes. "Claro que le echamos de menos –explica Blanca–. Pero el día a día, y saber que pronto llegará otro niño nos ayuda a superarlo". ¿Tiene fecha de caducidad este compromiso? "No –dice Blanca–. Pero si perjudicara a uno de nuestros hijos en su desarrollo o estabilidad emocional, pararíamos". "O si cambiaran nuestras circunstancias laborales o perdiéramos el entusiasmo por acoger a un nuevo pequeño", concluye Eduardo. Por el momento, seguirán dando todo su cariño a Miguel, que lo reclama desde el cochecito.

 

Ángel, el sueño de Paco y Elisabeth hecho realidad

Como la mayoría de los niños de su edad, se mantiene perplejo delante del televisor con Pocoyó y Caillou pero su personaje preferido es Mickey Mouse. Ángel Sentahyu nació hace 15 meses en Etiopía y tuvo que ser dado en adopción. Paco y Elisabeth han cumplido los treinta, viven en el municipio murciano de Águilas y sólo les faltaba ser los padres del niño etíope para ser felices. En la Región de Murcia se registran cerca de noventa casos anuales de adopción internacional. 



Fuente: http://www.laverdad.es/murcia/20120324/local/region/angel-adopcion-internacional-201203241158.html

viernes, 23 de marzo de 2012

Los juguetes de la vergüenza


Los juguetes de la vergüenza 
En las fábricas de peluche chinas se trabaja a destajo. Cientos de miles de piezas de la mascota de Londres 2012 tienen que estar en el mercado antes de los Juegos Olímpicos, que empiezan el 27 de julio. :: ZIGOR ALDAMA 
Un edificio de ladrllo rojo en medio de la nada. Tres pisos completamente desubicados en el centro de un descampado situado a casi 30 kilómetros de la ciudad más cercana, la china Yiwu. Nadie diría que en su interior se fabrican los juegos, las risas, y los sueños de miles de niños de todo el mundo. Pero es así. El repiqueteo de la maquinaria avisa desde lejos de que en el interior de lo que podría ser una construcción abandonada se lleva a cabo una actividad fabril. La inconfundible forma de los trozos de tela de colores esparcidos a la entrada evidencia que en su interior cobran forma divertidos seres de renombre internacional. Sí, es una de las miles de fábricas de juguetes del principal productor del planeta.
En el interior hace frío. No hay calefacción, y los 80 trabajadores van forrados como cebollas. En verano, a 35 grados y sin calefacción, la situación es inversa. Solo se atreven a levantar la mirada unos segundos antes de volver a fijarla en la máquina de coser, la cortadora, o el montón de material de relleno. Este periodista tiene que hacerse pasar por un importador para conseguir acceder a estas fábricas semi-legales sin levantar sospechas, y las entrevistas con los pocos trabajadores que se atreven a hablar se llevan a cabo lejos de las instalaciones en su único día de asueto semanal.
Xu Weixiong es una de las que quieren contar su historia. Esta joven de 22 años, originaria de la provincia de Henan, llegó a Yiwu, uno de los principales centros manufactureros del país, hace cuatro años. «Desde los 14 había trabajado en la pequeña parcela de tierra que tienen mis padres, y cuando cumplí 18 decidí viajar para ganar más dinero. Una tía mía conocía a uno de los supervisores de la primera fábrica en la que trabajé, y me colocó». Allí estuvo cosiendo guantes de trabajo por menos del salario mínimo.
En dos meses Xu consiguió que una fábrica juguetera le ofreciese 800 yuanes (100 euros), y desde entonces no ha abandonado el sector. Lo que sí hace, como la mayoría, es saltar de empresa en empresa cada seis meses, más o menos. Es la forma que tienen de conseguir un aumento salarial y hacer valer su experiencia. Así, Xu gana ahora en torno a 1.500 yuanes (180 euros) al mes, tres veces más que sus padres. Eso sí, se expone a sufrir enfermedades respiratorias crónicas, ya que el relleno que utilizan para los peluches es, en demasiadas ocasiones, tóxico. «Pero eso no importa en África o Asia», dos mercados emergentes que compensan en parte el batacazo de los destinos tradicionales de la exportación china.
«El yuan nos mata»
No obstante, la crisis de los países desarrollados, sumada al aumento de los costos laborales -en torno al 10-15% anual- y a la apreciación de la divisa china -el yuan, que ha ganado casi un 30% frente al euro desde su máximo de hace cuatro años-, ha llevado gran inestabilidad a la industria del juguete. «Por la crisis, se nos pide que mantengamos los precios bajos, pero la inflación china tira de los salarios, la materia prima también es más cara, y el yuan nos está matando», reconoce una empresaria que produce osos de peluche y que vende, sobre todo, a países de Oriente Medio y Latinoamérica. «Muchas empresas están cerrando, y los compradores buscan alternativas en países más baratos». Las exportaciones se resienten, y China necesita desesperadamente dar un salto cualitativo en el valor añadido de sus bienes de consumo.
Para trabajadores como Xu, esta nueva situación implica dificultades económicas. Sobre todo porque la reducción en la producción supone menos horas extras. «Cada vez tardan más en pagarnos, cuentan de menos las horas extra, y están introduciendo multas por cualquier razón, desde ir demasiado al baño hasta hablar entre nosotros», comenta una compañera de Xu.
A nadie sorprende que estas duras condiciones laborales se den en fábricas chinas. Pero los consumidores occidentales sí que exigen que los productos que comercializan sus empresas se desmarquen de la explotación laboral. Más todavía si quien está involucrado es el Comité Olímpico Internacional (COI). Por eso, un reportaje publicado a mediados de enero en el diario británico The Sun ha provocado un escándalo que tiene en su diana las mascotas de peluche que se venderán como recuerdo de los Juegos Olímpicos de Londres. Porque una cosa es que sean 'Made in China', algo que ya a nadie llama la atención, y otra que cualquier establecimiento autorizado que las venda se lleve el 50% de las 20 libras (24 euros) que cuestan las de tamaño mediano, mientras que los trabajadores ingresan solo 18 peniques (21 céntimos de euro).
Según el rotativo, en total, la fábrica china Yancheng Rainbow Arts & Crafts se embolsa 2 libras (2,4) por unidad, un precio que incluye también el embalaje y el transporte. Es el mismo importe que se lleva el COI por no hacer nada. La empresa británica Golden Bear Limited, que solo recibe el material y lo distribuye, ingresa seis libras (7,1 euros) por pieza. Así se entiende que los organizadores de Londres 2012 prevean obtener unos beneficios de 95 millones de euros gracias a los 1.190 millones de euros en ventas de 'merchandising'.
Pero quienes más se beneficiarán de la explotación de los trabajadores chinos son las tiendas británicas que venden los Wenlock y Mandeville. Las empresas importadoras y los establecimientos que los comercializan exigen los precios más baratos y, por regla general, los venden entre 50 y 500 veces más caros. V ha comprobado que en fábricas textiles de China y Vietnam, importantes marcas españolas y europeas multiplican hasta por 20 el costo del producto -transporte incluido- en su precio. Y en productos tecnológicos el margen es también importante. Apple, por ejemplo, se embolsa 150 dólares por cada Ipad que vende, mientras que los trabajadores chinos se quedan con 8 dólares.

¡Muchas felicidades, papá!


Isidoro Rodríguez y Josué. XESÚS PONTE 
Isidoro Rodríguez y Josué. XESÚS PONTE


Isidoro Rodríguez celebrará el lunes su cuarto Día del Padre sabiendo que Josué, su hijo adoptivo, natural de El Salvador, se ha afanado en encontrar el mejor regalo para su «papito». El presidente de la asociación cultural María Castaña ha formado una familia monoparental con la que Josué está más que satisfecho: «En casa somos tres chicos: mi padre, el perro y yo», bromea. El pequeño mira a Isidoro y sonríen. Ambos están felices: lo reflejan sus rostros.
Isidoro recuerda, echando la vista atrás, que para llegar hasta aquí pasó por «catro anos de embarazo». En su caso, además de enfrentarse al largo proceso que conlleva una adopción internacional, lo hizo también al hándicap de ser hombre y no tener pareja. «Na cabeza das autoridades de El Salvador non tiña cabida a idea de que un home puidera facerse cargo da manutención e dos coidados dun neno», recuerda.
De que el proceso es arduo y duro da fe Isidoro: «Os últimos meses foron os peores. Psíquicamente, desequilibroume de tal xeito que tiven que tomar tranquilizantes», recuerda. Finalmente, llegó el día de la entrega, un momento que no acierta a describir con palabras: «¡Foi dunha carga emocional tan grande...!». Josué tenía entonces ocho años y lo aceptó como su padre. «Adoptar un neno desa idade é complexo, pero tamén ten a vantaxe de que os dous demos o visto bo á situación. Isto une máis», reflexiona.
Ahora, el presidente de María Castaña, asegura que son ya un padre y un hijo más, unidos por unas emociones, unas vivencias y el afecto. «Houbo un proceso de adaptación no que, primeiro, establecemos uns vínculos afectivos que axudan na convivencia, na escola... En definitiva, no día a día», dice orgulloso.
COLOMBIA
Jose Penelas celebra todos los días del año que es padre. Con mayúsculas. Lucía, que acaba de cumplir nueve años, y David, de tres, son sus dos tesoros, a los que dedica todo su tiempo libre. La niña es su hija biológica, mientras que el pequeño llegó hace dos años de Colombia, después de cuatro de larga espera. En esta familia el cariño se reparte por igual, y Jose recuerda que él siempre quiso ser padre, «daba igual la manera en la que llegaran».
José y María José, con David y Lucía. J. VÁZQUEZ 
José y María José, con David y Lucía. J. VÁZQUEZ
Lucía vino al mundo de forma prematura, lo que le acarreó problemas médicos que derivaron en una pequeña parálisis cerebral. Anteriormente, Jose y su mujer, María José García, habían tenido otro niño, también prematuro, que falleció. El miedo a que la historia se repitiera una vez más los llevó a optar por la adopción, ya que «siempre habíamos deseado tener familia numerosa», aclara. Primero decidieron probar suerte en España, pero viendo que el proceso se ralentizaba tomaron el camino de la adopción internacional. Colombia les garantizaba unos informes médicos claros del pequeño, un punto importante dada la minusvalía de Lucía.
El primer disgusto se lo daría una carta en la que les denegaban la adopción, alegando que la niña requería una gran atención y no iban a ser capaces de criar a otro hijo. «Fue un mazazo», recuerda Jose. Pero las ganas de ser padres les dieron las fuerzas que precisaban para no cesar en su empeño. Los avances de Lucía eran espectaculares y reunieron la documentación necesaria para que su solicitud fuera readmitida. Hoy lo cuentan con una sonrisa en la boca, mientras Lucía abraza a su hermano una y otra vez. La niña, que viajó a Colombia con sus padres para recogerlo, fue la encargada de elegir el nombre del pequeño.
Para Jose, la adopción es igual que un parto, «con la única diferencia de que no sabes cuándo va a nacer». En su caso, no han cerrado las puertas a seguir aumentando la familia y están a la espera de adoptar a otro niño. Este es su deseo en el Día del Padre.
ADOPCIÓN NACIONAL
Antón Moreda ha visto crecer a sus hijos gemelos desde que tenían tres años. En la actualidad, han cumplido los 14. Él no ha tenido que poner pañales, pero sí superar otras dificultades, dado el bagaje de experiencias negativas que traían los pequeños. «A adopción nacional soe ser máis dura, porque estes nenos veñen de vivir unha gran desafectación emocional», explica. Sin embargo, Antón quiere recalcar que solo son niños que necesitan más ayuda para superar unas circunstancias vitales complicadas que, muchas veces, les acarrean dificultades de aprendizaje. «Os pais adoptivos temos que ter en conta isto e ter unha certa man esquerda con eles», aclara.
La llegada de los gemelos fue el fruto de una decisión muy madurada, pero que aún se demoraría cuatro años más en trámites. «Recordo o día da chegada dos nenos como un momento de moita emoción. No fondo é unha especie de nacemento, no que ti estás á espera de ver aos teus fillos», dice Antón.
Conforme los niños iban creciendo, sus padres también les han ido hablando de sus orígenes y de por qué están en el que ya es su hogar definitivo. Hoy los cuatro forman una feliz familia que, como cada año, celebrarán el 19 de marzo como un día especial.
CHINA
Chu-Yi está a punto de cumplir 14 años y ha pasado prácticamente toda su vida en Lugo. La niña llegó a su actual hogar un 25 de julio de hace 11 años y, desde entonces, su padre, Enrique Juan, no ha dejado de celebrarlo cada vez que llega esa fecha. En aquel momento, las adopciones eran más ágiles y, en su caso, tan solo tuvieron que esperar el tiempo de un embarazo: nueve meses. Previamente, habían iniciado los trámites para una adopción nacional, pero viendo que los años pasaban y no había resultados decidieron probar suerte en China. «Fue precisamente una clienta de la tienda que regenta mi mujer la que nos animó, porque ella acababa de adoptar una niña china», recuerda.
Enrique, Chu Yi y Carmen. J. VÁZQUEZ 
Enrique, Chu Yi y Carmen. J. VÁZQUEZ
Enrique no ha podido olvidar la ilusión con la que acudieron a recoger a su pequeña -de la que conocían su carita desde dos meses antes, gracias a una fotografía-, la emoción de ese primer contacto físico: «La agarrábamos, la tocábamos... Fue una emoción inexplicable», dice.
Tras la llegada a casa todo marchó bien: «Chu-Yi encontró pronto su espacio gracias a la ayuda de unos padres que la esperaban con gran ilusión», aclara.
UN CORAZÓN COMPARTIDO
Juan Antonio Martínez tiene dos hijas biológicas y una adoptada, y asegura que no hay ninguna diferencia. «Unos hijos se germinan en el vientre de la madre y otros vienen del corazón». Este es el caso de Yin, que llegó a Viveiro hace siete años, con poco más de un año. Juan Antonio y su mujer, Mar, siempre habían querido tener más de dos hijos y tras un segundo embarazo con algún que otro problema, se plantearon adoptar a su tercer hijo. «Unas navidades vi un reportaje en la tele sobre los horfanatos en China, se lo comenté a mi mujer e iniciamos los trámites», recuerda. Año y medio después recogían a la pequeña.
Juan Antonio y Mar, con sus tres hijas. EPL 
Juan Antonio y Mar, con sus tres hijas. EPL
Los primeros meses no fueron un camino de rosas, porque a Yin le costó adaptarse. Al principio lloraba mucho y rechazaba a su padre. «Hay que tener en cuenta que para ellos es una situación dramática, porque han sufrido un abandono», afirma Juan Antonio. Pero a base de caricias y abrazos, la niña fue encontrando su lugar.
Yin está feliz en su hogar, pero también sabe cuál es su origen y por eso quiere visitar, algún día, el país que la vio nacer.

«Entiendo a mis padres; la culpa fue solo mía»

La adolescencia de muchos niños adoptados amenaza con convertirse en «una bomba de relojería». Laura ha tenido que salir de casa para poder retomar la relación con su familia 


Laura se aferra a su cojín verde, a su fiel compañero, mientras los recuerdos y un futuro aún incierto se amontonan en su cabeza. Siempre lo tiene a mano para propinarle un abrazo gigante, para calentarse con él las mejillas cuando la melancolía llega sin avisar, que suele ser muy a menudo. Echa de menos a sus padres. Los mismos que le regalaron ese cojín, en el que Laura puede leer, día sí y día también, un mensaje: «mamá, te quiero mucho». Los mismos que decidieron hace un mes que Laura tenía que salir de casa camino de un centro de ayuda. ¿El motivo? Desconfianza, discusiones, mentiras y graves problemas de conducta que derivaron en algún que otro robo. Las adversidades nunca llegan solas y durante un tiempo la familia parecía gafada. Sus padres se vieron desbordados, agotados y buscaron ayuda.
Laura vive en Bilbao, tiene 18 años -aunque parece más cría- y unos ojos inmensos. Ahora forma parte del proyecto 'Casas en Red', que la asociación Agintzari desarrolla en el País Vasco desde hace varios años para intentar reparar las grietas que surgen entre padres e hijos, entre los que, según Alberto Rodríguez, director de Acogimiento y Adopción de la institución, «siempre queda un vínculo, por pequeño que sea». En el piso del barrio de Deusto que comparte con otros dos jóvenes como ella, Laura recuerda con amargura el día que tuvo que hacer las maletas. «La culpa fue solo mía. Mis padres habían sufrido mucho por unos problemas familiares y yo no les apoyé», se arrepiente.
Laura habla a ratos con una madurez pasmosa, sin tapujos. Y repasa la lista que se ha elaborado para cumplir punto por punto: «Aún estoy muy verde para poder volver con ellos. Necesito saber aceptar las normas, ser más responsable, controlar mis emociones... Y también tener cierto orden en mis cosas y ser puntual».
- Entonces, sí sabes lo que debes hacer...
- Nunca he pensado en las consecuencias de mis actos, la verdad. No soy violenta. Sí que puedo ponerme nerviosa o levantar la voz, incluso descontrolarme ante algún problema. Pero por eso quiero ser fuerte, aunque a veces me vea débil. Quiero seguir con el programa, mejorar todo lo que pueda y volver a mi casa con mis padres. Eso y sacarme la ESO son mis mayores ilusiones ahora mismo.
Una lección de responsabilidad aprendida en tiempo récord, porque hasta hace solo unos meses todo eran fiestas con los amigos.
En el piso de Agintzari, Laura aprende a ser independiente. Y, sobre todo, a saber valorar «lo que mis padres han hecho siempre por mí. Ahora me doy cuenta». Especialmente, cuando se despierta «enferma» por la noche y no puede recurrir al cariño de su madre. Desde los 4 años -edad a la que fue adoptada- hasta los 14, cuenta los malos momentos con sus padres con los dedos de una mano. «Supe pronto que era adoptada, pero eso nunca ha influido». Todo empezó a cambiar cuando la adolescencia llamó a la puerta. Los problemas en casa empezaron a acumularse. Algo común en muchas familias con niños biológicos en plena 'edad del pavo', pero especialmente peligroso en aquellas que cuentan con hijos adoptados, destacan los expertos.
La «tormenta» que viene
Temen que el 'boom' que se produjo a mediados de la década pasada se vuelva en su contra y las familias se encuentren «con una bomba de relojería en poco tiempo», vaticina Javier Álvarez-Ossorio, de la Federación de Asociaciones de Padres Adoptivos. «Creo que no somos conscientes de la magnitud del problema y deberíamos estar preparados para la tormenta». Los estudios aseguran que las rupturas se producen de forma inmediata, cuando no se logra el necesario vínculo emocional entre padres e hijos, o en la adolescencia, como lo demuestra la experiencia de países con mayor tradición, como Holanda. Esa inevitable puerta que atravesarán muchos de los niños adoptados en los últimos años.
Los plazos para llegar a esa fase crítica de la adopción se están acortando. La tendencia a buscar críos de dos o tres años «ya es residual», porque cada vez es más difícil conseguirlos. Se impone un perfil de niños mayores y con un importante abanico de conflictos en su biografía. Más madera y menos capacidad de reacción en las familias para esas situaciones que acaban agudizándose con la edad, cuando los chavales buscan cierta independencia, se hacen preguntas, quieren soltar lastre y disfrutar de su propia vida.
Tras un mes fuera de casa, Laura sabe qué camino tomar en su propia encrucijada. Añora a sus padres mucho más que durante su primer campamento, donde no había ningún cojín verde al que abrazar.

Las adopciones internacionales ya no están al alcance de todos, solo de funcionarios o titulados

  • La crisis ha provocado que en 2011 solo este perfil pueda optar a adopciones internacionales.
  • Una experta cree que la inseguridad económica es la que hace que las familias "no se lancen a esto porque tiene sus riesgos".
  • "Muchas de las familias que antes de 2011 podían ahora están en el paro, por lo que se quedan los pudientes, los que tienen el sueldo fijo", dice una psicóloga. 
 

    La crisis ha provocado que en 2011 solo los funcionarios o titulados superiores pudieran seguir optando a las adopciones internacionales de menores. Anteriormente, este trámite estaba al alcance de cualquier familia, desde una persona que trabaja en un kiosco hasta empresarios de pymes, pero las circunstancias de la recesión económica ha hecho que este perfil desaparezca. 

Así coinciden la psicóloga de Amofrem, Lola García, y la directora de Feyda, María Angeles Amorós, quienes señalan que el perfil actual responde a "funcionarios o personas con titulación universitaria".
En opinión de Amorós, la inseguridad económica hace que las familias "no se lancen a esto, que es una aventura que nunca sabes cómo va a salir y tiene sus riesgos".
Desde la entidad colaboradora para las adopciones internacionales (ECAI) Amofrem, Lola García apunta que "muchas de las familias que antes de 2011 podían ahora están en el paro, por lo que se quedan los pudientes, los que tienen el sueldo fijo, como los médicos, abogados, funcionaros"; en definitiva, titulados superiores.
Otra visión, en este caso compartida por Amofrem, es que la crisis, de una u otra manera, "ha frenado el que las familias hayan hecho adopciones internacionales".

Descenso en las adopciones

Mientras que en 2010 se realizaron desde Amofrem 60 tramitaciones en el conjunto nacional (65 niños), en 2011 se observó una clara disminución al venir a España 40 niños.
Las adopciones han disminuido casi a la mitad pero porque el país está adecuando mejor su propio proceso de adopción
Un descenso que Lola García atribuye a la actual etapa de recesión económica, dado que en Etiopía, que es el país con el que trabajan, los trámites siguen siendo los mismos. Sin embargo, prevé para este año que los datos sean mejores.
Esta lectura, desde Feyda, es diferente, en el sentido de que sí que han observado una disminución en las adopciones, sobre todo de 2009 a 2010, pero no por la crisis, sino por el proceso mismo que se hace ahora y en la línea de las asignaciones, ya que la ECAI "solo percibe dinero cuando hace una adopción, y si en lugar de realizar 80 se hacen 30, ese dinero menos entra en la ECAI".
En concreto, los datos de Feyda reflejan un descenso de 2009 a 2010, mientras que los datos en 2010 y 2011 son "parecidos". Así, reconoce que las adopciones "han disminuido casi a la mitad pero porque el país está adecuando mejor su propio proceso de adopción y eso hace que nos pidan más documentación, lo que entraña más tiempo y, por consiguiente, menos adopciones".
Por ejemplo, ha explicado, "antes los niños no tenían partida de nacimiento biológica y ahora, para iniciar la documentación de un niño que sea adoptable hay que inscribirlo en el registro civil de partida de nacimiento biológica, con el tutor, el padre o la madre y luego tiene que ir a la Corte y testificarlo con tres personas".
En 2010 Feyda realizó 36 adopciones en el conjunto nacional, y en 2011, descendió hasta las 32 adopciones. Ambas ECAI coinciden en argumentar que no existe un prototipo específicode familias adoptantes.
Por su parte, Amorós ha reconocido que al comienzo de las adopciones existió este proceso a la carta: "Sacabas los niños y a ver cuál le gustaba, no era ilegal porque todo se hacía de forma legal, pero no era honesto".
Un panorama que, según ha desvelado, ha cambiado, ya que "se ha ido estableciendo que lo más importante es el niño y sus intereses son los que priman, y eso se ha ido afianzando más". "La sociedad ahora es multicultural, y eso nos hace un poco mejores", ha destacado.

Los trámites para adoptar

Hay que tener en cuenta que la tramitación del expediente para la adopción se puede hacer a través de una entidad colaboradora de adopción internacional (ECAI) o bien directamente a través del Ministerio de Sanidad.
Para todos los casos existe la obligación de realizar los informes de seguimiento y enviarlos al país de origen del menor adoptado y en la lengua oficial del mismo.

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