miércoles, 16 de mayo de 2012

AFAC Campamentos Esperanza 2012



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Una madre abandona su hija recién nacida a las puertas de una guardería de El Ejido


Dejó a la pequeña junto a una nota en la que ponía: «no me juzguen, es lo peor que he hecho en mi vida»




La Policía Local ha atendido a una niña recién nacida que fue abandonada con una nota por su madre a las pocas horas de nacer ante las puertas de la guardería 'Travesuras' de El Ejido (Almería) donde fue encontrada por una de las profesoras del centro, quien alertó a los agentes para que se hicieran cargo de la pequeña, que fue trasladada al Hospital del Poniente.
Fuentes municipales han indicado que los hechos tuvieron lugar en torno a las 13,00 horas de este lunes, cuando uno de los padres encontró a la pequeña en el interior de una bolsa de deporte que previamente había sido acondicionada y acompañada de una nota escrita por su progenitora en la que explica los motivos del abandono.
En su carta, la mujer, que no da señales de identidad, manifiesta que el alumbramiento tuvo lugar en torno a las 6,00 horas de ese mismo día, por lo que rogaba que cuidaran de su bebé y que la llevaran hasta el centro hospitalario. "No me juzguen, es lo más duro que he hecho en mi vida", explica la madre, quien añade además que no tiene ni casa ni trabajo y que su pareja le abandonó al saber de su estado de embarazo.
Con esto, la pequeña fue trasladada desde el número 135 de la calle Reyes Católicos en la que se encuentra la guardería hasta el hospital, en el que fue reconocida y se dio cuenta de su buen estado de salud. No obstante, fuentes sanitarias han explicado a Europa Press que la pequeña permanecerá dos días más ingresada y que, posteriormente, la Junta asumirá su tutela.
Por su parte, los agentes que atendieron el caso han dado traslado a el Cuerpo Nacional de Policía para que se inicien las gestiones en torno a la localización de la madre, que aún no ha sido encontrada y que, en principio, no ha dejado pistas ni ha sido vista por nadie del centro escolar.

Los huérfanos olvidados

La irunesa Jone Gereka, madre de dos niños adoptados, es una de las voluntarias. La Fundación Love Without Bondaries ayuda a niños chinos enfermos 


Los huérfanos olvidados
El antes y el después de la pequeña Charlotte - LOVE WITHOUT BONDARIES



En un contexto de caída de las adopciones, cientos de padres siguen viajando cada año hasta China para adoptar a un niño. En los orfanatos del país oriental esperan bebés que han sido abandonados o que no tienen familia, y a los que la fórmula de la adopción internacional les brinda un hogar y una esperanza de futuro. A la sombra de esa realidad existe otra paralela, aún más cruda, pero que apenas se conoce. En esos mismos centros de adopción oficiales o en otras casas de acogida apartadas sobreviven huérfanos a los que nadie quiere. Son niños enfermos, con patologías más o menos graves, algunas de las cuales se resolverían con una intervención médica o unos cuidados específicos. Las últimas estimaciones de organizaciones sociales hablan de más de un millón de bebés «con necesidades especiales», como así los clasifica el Gobierno chino.
En el año 2000, el país decidió implementar una vía alternativa a la ordinaria que facilitara la adopción de estos niños en un programa llamado Pasaje Verde. Por ese camino llegó hace nueve años la pequeña Yunai a la vida de Jone Gereka. Esta irunesa, con dos hijos biológicos, decidió junto a su marido adoptar a un niño chino. «Queríamos darle una familia a un bebé que no la tuviera», cuenta. Iniciaron el protocolo administrativo y, una vez en la lista de espera para la asignación de un menor, les llegó hasta sus oídos la alternativa del Pasaje Verde. «Me pareció muy interesante, me informé y decidimos seguir adelante para darle una oportunidad a uno de esos niños, que son los más frágiles» dentro de la infancia rota que ya supone el hecho de ser huérfano. Cinco años después de embarcarse en esa aventura personal, Xaner, que sufría labio leporino -un defecto congénito por el cual los labios no llegan a cerrarse y del que fue operado con éxito- también pasó a formar parte de la familia irunesa.
Los dramas de los que fue testigo Jone en sus viajes a los orfanatos le impidieron mirar hacia otro lado a su regreso a Gipuzkoa. En la fundación Love Without Boundaries (LWB, amor sin fronteras en castellano), un grupo internacional de voluntarios que dedican su tiempo libre a mejorar la vida de estos huérfanos olvidados, encontró la mejor fórmula para colaborar a cientos de kilómetros de distancia. En 2003, un grupo de padres adoptantes norteamericanos se unía para salvar la vida de un niño con una grave cardiopatía que vivía en el orfanato donde habían estado sus hijas. Lograron reunir los fondos necesarios para la operación y le salvaron la vida. Así nacía la fundación cuya delegación en España fue impulsada en 2008 por un grupo de madres entre las que se encontraba Jone. El objetivo, explica hoy, es proporcionar a esos miles de niños sin recursos en los orfanatos ayuda médica, educación, nutrición y la alternativa del acogimiento familiar previo paso para su adopción internacional, un proceso que debe tramitarse a través de las ECAI (entidad colaboradora de adopción internacional). Los informes médicos de su curación son además imprescindibles para completar los expedientes de adopción. «La de esos miles de niños es una realidad a la que nadie mira. Son los grandes olvidados» a quienes, sin embargo, unos cuidados médicos y nutricionales específicos pueden salvarles de una muerte evitable, defiende.
Problemas para alimentarse
Hace pocos días que acaba de regresar de un viaje solidario el grupo de médicos norteamericanos que se desplaza hasta el país oriental para operar a los niños que sufren labio leporino. Jone, que conoce personalmente a la mayoría de estos críos, muestra con emoción el antes y el después de las operaciones. «Mira, esta es Livia», señala a la foto de una niña que sonríe a la cámara sin que apenas se le note una pequeña cicatriz de la operación para cerrar sus labios.
«La fisura labial -explica- es una de las anomalías congénitas más frecuentes», que afecta a uno de cada 700 niños europeos y uno de cada 500 en China. Un problema de salud que aquí se salva con intervenciones médicas pero que en el lejano oriente puede ser causa de muerte. «Las fisuras -añade- van más allá de la deformación estética. Al no estar la cavidad bucal cerrada, alimentarse se convierte en algo demasiado difícil si no imposible para muchos niños», la mayoría de los cuales llega a morirse de desnutrición.
Precisamente para salvar esas vidas surgió el proyecto de las casas de curación de fisuras en las que la fundación empeña sus esfuerzos. Se trata de crear hogares donde se puedan atender de forma exclusiva a estos niños en un entorno más hogareño que los orfanatos oficiales. Ya han operado a 52 menores. El éxito del programa les ha merecido el aval del Gobierno chino, con quien trabajan de forma oficial. La fundación tiene firmados protocolos de colaboración con los hospitales locales, además de dar empleo a profesionales médicos y de la enfermería en las casas de curación.

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lunes, 14 de mayo de 2012

Unos médicos de Lleida viajan a China para encontrar padres a niños especiales


Laura, Albana y Alberto viajarán en junio al orfanato chino

Ellos aún no lo saben, pero están a punto de recibir una visita que puede cambiarles la vida. Tienen entre 2 y 12 años y viven en un orfanato chino. Todos sufren alguna necesidad especial, enfermedades o discapacidades que los excluyen de las listas de adopciones internacionales. Ahora mismo están condenados a vivir en ese orfanato hasta cumplir los 18 años. Sólo un reconocimiento médico puede salvarles de esa situación. Y ese "diagnóstico de la ilusión" ha iniciado ya su camino. A primeros de junio esos ochenta niños huérfanos recibirán la visita de tres médicos de Lleida que diagnosticarán las necesidades especiales que sufren. Pasado ese trámite se les abrirán todas las puertas para encontrar a unos padres adoptivos.
La iniciativa, pionera en Catalunya, la ha puesto en marcha la Asociación de Familias Adoptantes en China (Afac), con sede en Barcelona y que ha intervenido en la mayoría de las catorce mil adopciones cerradas los últimos dieciséis años desde España en orfanatos chinos.

Pero ahora se ha dado una vuelta de tuerca a ese proceso al ir a buscar a niños que, de no mediar Afac, jamás tendrían la oportunidad de cambiar de vida y encontrar a unos padres. Los ochenta niños elegidos para ese "diagnóstico de la ilusión" viven en el orfanato Shi Yan Social Welfare Institut, en la provincia de Hubei. Francesc Acero, presidente de Afac y que ya ha visitado ese centro, afirma que "las condiciones especiales que sufren la mayoría de esos niños no les impiden llevar una vida normal". Hay menores con labio leporino, con varices, problemas oculares y de oído, hernias o alguna amputación. "Lo importante es diagnosticar bien cada caso -añade Francesc Acero- para que los padres adoptivos sepan qué necesidades y atenciones va a precisar ese niño". La visita al orfanato de dos pediatras, Albana Puig y Laura Minguell (trabajan en el Arnau de Vilanova) y Alberto Sarmini, que es fisioterapeuta del hospital Santa Maria de Lleida, garantiza la fiabilidad de los diagnósticos. Estos tres profesionales sanitarios harán esos reconocimientos de forma desinteresada. En esa expedición van a gastar parte de sus vacaciones del verano. Afac, con 1.500 familias asociadas en toda España, correrá con los gastos médicos para esos diagnósticos, que se calcula que pasarán de los diez mil euros.

Y es que el dinero es la principal barrera que impide a los niños con condiciones especiales internados en orfanatos chinos entrar en la red de adopciones internacionales. "Son los centros los que deben asumir los costes de esos reconocimientos médicos y por eso sólo incluyen en la lista a los niños que, en principio, no presentan ningún problema de salud, ni discapacidad", revela Francesc Acero. Esos orfanatos no pueden permitirse el lujo de pagar por un diagnostico de un niño que sufra una condición especial si no tienen garantizado que después va a encontrar a unos padres adoptivos. Y es que el dinero que esos centros pagan a los médicos y hospitales por los reconocimientos se recupera con parte de lo que pagan los padres adoptivos en China antes de llevarse a los niños.

Alberto Sarmini, que también trabaja en la residencia geriátrica Lleida-Balàfia y es colaborador de la ley de la Dependencia, afirma que tanto él como sus compañeras no tuvieron ninguna duda en perder días de vacaciones personales para participar en el proyecto, cuando conocieron una iniciativa "tan seria y bien programada como esta". Su misión se limitará a diagnosticar las patologías que presentan esos niños y después serán los médicos chinos los que firmarán los expedientes para cumplir todos los trámites exigidos por los países y administraciones para las adopciones internacionales. 

Algunos de los niños que viven en ese orfanato de Hubei padecen lesiones cerebrales. En estos casos, salvo que haya padres adoptivos dispuestos a hacerse cargo de esos menores, va a resultar complicado incluirlos en la lista. Por eso Alberto viaja a China con la misión de enseñar a los trabajadores del orfanato técnicas de cuidados para hacer más llevadera la vida de esos niños. "Tenemos previsto montarles incluso una sala de rehabilitación". Queda, claro, que lo que menos les va a sobrar a estos profesionales es tiempo si realizan todo el trabajo encomendado. Ninguno de ellos había participado antes en una iniciativa como esta y los tres parten con mucha ilusión, convencidos de que el esfuerzo valdrá la pena. Como dice Francesc Acero, además de "quedar garantizado un buen diagnóstico de esos pequeños, el trabajo de la asociación y esos médicos abrirá la esperanza de que esos niños y niñas con condiciones especiales puedan, por fin, disfrutar de los cuidados, amor y protección de una familia". Para cumplir con toda la burocracia exigida, Afac precisa de la colaboración de la ECAI Genus, que es una entidad acreditada desde el año 1998 para sellar los trámites de las adopciones internacionales.

Francesc Betoret, responsable del área de necesidades especiales de Afac y que acompañará a los tres médicos de Lleida en este viaje a Hubei, afirma que la clave para encontrar padres a esos niños implica facilitar una información clara y fiable sobre su estado. "Una vez hechos los diagnósticos por estos profesionales, la seguridad sobre la veracidad de estos es total, más incluso que con otros niños incluidos en las listas convencionales, que pueden tener enfermedades no detectadas en los reconocimientos hechos por médicos locales", añade Betoret.

Cuando faltan todavía más de dos semanas para la partida de la expedición catalana con destino a ese orfanato chino, Afac tiene ya en la mesa una docena de expedientes de familias dispuestas a adoptar a alguno de esos niños. Francesc Acero indica que en estos casos los potenciales padres adoptivos son informados de las patologías que presentan los menores y de los cuidados o intervenciones que van a precisar una vez lleguen a España, "para que cada uno haga la petición en función de sus posibilidades". Si todo sale como está previsto, las familias que muestren su interés por adoptar a alguno de esos huérfanos y sigan adelante con el proceso, una vez elegido el niño o la niña, podrían "tener su mejor regalo de Reyes de las próximas Navidades", augura Acero.

Afac fue creada en 1996 y su principal misión -que se mantiene inalterable desde el primer día- es asesorar a todas las familias interesadas en adoptar niños en China. Les acompañan en todo el proceso y complementan, así, un trabajo que muchas veces no tienen capacidad de realizar las administraciones autonómicas y estatales que se encargan de cumplimentar los trámites



"Son ellos los que nos adoptan"
Francesc y Esther adoptaron en China a Sira Jin cuando le faltaban unos meses para cumplir los dos años. Hoy ha cumplido ya seis y esta pareja de Barcelona no puede estar más encantada con la experiencia. “Nosotros hemos ganado una hija –afirma Francesc Betoret, que es socio de Afac–, y Laura, una hermana”. El papel de esta última, que tiene 8 años, resultó clave en el proceso de adaptación de Sira con su nueva familia. “Estas cosas hay que hacerlas entre todos y al final los que hemos sido adoptados por Sira somos nosotros”, afirma la pareja.
La pequeña fue adoptada por la vía del Pasaje Verde, reservado a los niños con condiciones especiales. Sira tiene labio leporino y fisura palatina, indica su padre. Ha pasado ya por cuatro intervenciones (dos en Barcelona) y su familia considera que esos problemas “son perfectamente asumibles por cualquier familia”. Francesc y Esther cambiaron de camino de un día para otro, ya que decidieron adoptar a Sira cuando conocieron su caso y habían iniciado ya los trámites para una adopción normal. Ahora, cuatro años después, repetirían ese mismo paso. Para esta pareja adoptar a un niño con condiciones especiales “implica sólo abrir un poco más los brazos”. El caso de Sira es similar al de los niños que visitarán el próximo mes de junio los tres médicos de Lleida. La única diferencia es que Sira tuvo la suerte de que los responsables de su orfanato costearon el diagnóstico médico.

jueves, 3 de mayo de 2012

No me molestes mamá, estoy aprendiendo...




Que la educación necesita una revolución nadie lo duda. Las innovaciones que vivirá el mundo educativo acabarán desmontando todo el sistema que hoy en día forma a los ciudadanos en las escuelas e institutos. En este proceso, la tecnología, las redes sociales o los videojuegos tendrán seguramente un papel importante, serán herramientas valiosas para transmitir nuevas habilidades a los jóvenes, las que verdaderamente necesitan para llegar a la vida laboral y desenvolverse socialmente en entornos cambiantes.
Hoy, Eduard Punset entrevista en Redes a Marc Prensky, un experto en la educación del futuro, un hombre rompedor y creativo en la empresa de reformar las aulas y los sistemas educativos actuales.

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