martes, 22 de enero de 2013

"Pasaje verde", una vía hacia China

Fernando y Mª Carmen con sus hijos Jorge y Yiyong, en Pekín.
Fernando y Mª Carmen con sus hijos Jorge y Yiyong, en Pekín.

Este programa facilita la adopción de niños chinos con dificultades especiales que son tratables - El tiempo de tramitación se reduce de ocho años a menos de uno

Desde hace algunos años en China existe la adopción a través de lo que llaman el "Pasaje Verde". Esta vía busca familias para niños con necesidades especiales que por alguna razón no pueden ser adoptados por el trámite ordinario. Fernando y Mª Carmen son una pareja de una localidad cercana a A Coruña que decidieron, hace dos años, optar por esta vía. "En esos momentos apenas había información sobre esta alternativa y es importante que la gente la conozca antes de rechazarla", argumenta Fernando. 

La pareja, padres de un niño de 10 años, adoptó en 2010 a Yiyong, un niño de casi cuatro años con labio leporino y fisura palatina. "La cuñada de mi mujer nació con este mismo problema, así que era algo que conocíamos bien y no nos asustaba", destaca Fernando. 

La pareja llevaba en la lista ordinaria de adopción más de tres años. "Hace tiempo, China tenía unos plazos muy cortos, de año y medio aproximadamente, pero ahora alcanzan los 9 o 10 años", advierten. 

Fernando y Mª Carmen se informaron bien sobre esta alternativa y se decidieron por ella. "La Xunta nos tuvo que dar un documento nuevo que acreditara que éramos aptos para esta vía y en muy poco tiempo ya nos asignaron al niño y viajamos al país", explican. 

Aunque Yiyong ya había sido operado en China, su problema requerirá tres o cuatro nuevas intervenciones, todas ellas financiadas por la sanidad pública. "Además acude desde el principio a un logopeda", destacan los padres. Sin embargo, esta pareja recuerda que "nadie tiene un niño con garantías y estos pequeños tienen la misma necesidad y derecho de tener una familia". 

La familia viajó a China en julio de 2010, un largo viaje que les llevó hasta Taiyuan, a unos 600 kilómetros de Pekín. "Los trámites con China son muy trasparentes pero se echa en falta una mayor cantidad de información", consideran. En su caso, se encontraron con la sorpresa de que el niño no estaba en un orfanato sino en una familia de acogida desde hacía dos años y medio. "La entrega del niño fue horrorosa ya que él se encontraba muy integrado y no entendía por qué ahora tenía que irse con otros padres que ni siquiera eran chinos", recuerdan. La presencia de Jorge, su hermano de 8 años entonces, "fue la salvación en los primeros días, ya que los niños enseguida conectaron". 

También para MªCarmen fue especialmente complicada la situación "ya que el niño me rechazaba". Esta actitud desapareció a los pocos días "aunque durante un año ha estado recordando mucho a su familia de acogida y haciéndonos chantaje emocional". 

Sin embargo, y una vez superada también la barrera del idioma, el pequeño se encuentra ahora totalmente integrado. "Ha sido una buena experiencia y creo que todos deberíamos plantearnos que si nuestro hijo tuviera un problema de salud y se quedara sin familia de repente. ¿Qué querríamos para ellos?".

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