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Aprender chino, más que una moda

Madrid.- Para algunos es un 'hobby' y para otros un medio para lograr mejores oportunidades de trabajo y hacer negocios. Aprender chino está dejando de ser algo extraordinario en España y el número de personas que se interesan por este complicado idioma no para de crecer.

Unas 5.000 personas estudian chino en nuestro país, según datos de la Embajada China en España. Aunque hay tres dialectos mayoritarios (mandarín, wu y cantonés) el mandarín es el idioma que más se habla en el mundo y el que estudian los extranjeros.

Escuelas Oficiales de Idiomas, decenas de universidades y numerosas academias privadas ya ofrecen cursos. El Gobierno chino ha apostado fuerte por la enseñanza de su idioma como lengua extranjera y en apenas cinco años ha abierto más de 300 Institutos Confucio -equivalente al Instituto Cervantes español- en 81 países.

En España hay sedes en Madrid, Granada Valencia y Barcelona que, además de ofrecer cursos y becas, organizan actividades culturales. El Instituto Confucio de la capital abrió sus puertas en 2007 y el número de alumnos ha ido creciendo progresivamente. Su problema es el mismo que el de otros centros: "No hay suficientes profesores chinos para cubrir la demanda. Es difícil conseguirlos porque tienen que ser licenciados con un buen nivel de español y además los visados complican el proceso. Además, no hay tanta gente dispuesta a venir", explica Paula Ehrenhaus, secretaria del Instituto.

China es ya una gran potencia económica con una enorme población así que poder comunicarse en su idioma es cada vez más valorado en el mundo de los negocios y la enseñanza. Los japoneses se dieron cuenta hace tiempo y no es extraño que algunas empresas manden a sus ejecutivos a China durante un año para que se dediquen en exclusiva a aprender el idioma que utilizarán después para hacer negocios.

Aprender desde la cuna

Entre los europeos, los británicos -que no se caracterizan precisamente por el dominio de idiomas extranjeros- fueron pioneros en ver el potencial del chino como lengua de futuro. Cada vez más padres -la mayoría de clase alta o dedicados al mundo de los negocios- quieren que sus retoños se familiaricen con el mandarín desde la cuna así que la demanda de niñeras chinas ha aumentado en los últimos años.

María Sierra, directora de la agencia 'Little Ones', en Londres, explica que las tarifas de una 'nanny' china han llegado a igualar a las de las británicas, toda una institución en el país. Los visados y los requisitos necesarios para entrar en el Reino Unido dificultan la llegada de trabajadoras con experiencia desde China por lo que es complicado atender todas las solicitudes.

Aunque en España el inglés sigue siendo la prioridad para la mayoría de los padres, algunas familias con recursos ven el chino como el idioma que marcará la diferencia y varios colegios -como el centro en el que estudia la Infanta Leonor- lo ofrecen en sus actividades para los más pequeños. "Mis hijos se están formando en inglés, francés y chino. Así veo yo el futuro", afirmaba la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, en una reciente entrevista en YO DONA.

El Instituto Confucio de Madrid ofrecerá pronto clases de chino para niños: "Muchos padres quieren que sus hijos estudien chino, y de paso aprender ellos también", explica Paula Ehrenhaus. Por su parte, la Generalitat Valenciana ha anunciado que durante el curso 2010-2011 alumnos de 30 centros públicos recibirán clases de chino por parte de profesores nativos.

El interés de los españoles por aprender chino es visible también en los cursos a distancia. Estudiar idiomas desde casa -o intentarlo- es una clásica forma de aprendizaje en España y en la empresa CCC destacan el aumento de inscripciones en 2009 de su curso de chino.

¿Y es tan difícil como parece?

Pues sí, aprender chino no es sencillo y requiere constancia y mucha dedicación. Dominar el idioma puede llevar entre 8 y 10 años, incluso viviendo en el país, aunque lógicamente, depende de la capacidad y la dedicación del alumno.

Chen Yaqin, profesora del Instituto Confucio de Madrid, considera que un estudiante que asista a cuatro horas semanales de clase y lo complete con estudio individual necesitaría como mínimo dos años para comunicarse en chino. Para poder escribirlo harían falta varios años más. "Es difícil hasta enseñarlo", bromea Chen Yaqin. "Al principio lo más complicado son los tonos. Luego enseñamos fonética y después los caracteres" (en la actualidad se utilizan unos 10.000 aunque en la vida cotidiana y en la prensa suelen aparecer unos 6.000). Para aprender los caracteres es necesario dedicar mucho tiempo en casa.

Para Paula, que lleva estudiando chino durante siete años y ha vivido allí tres años, "lo más difícil es la pronunciación porque nosotros no tenemos los sonidos del chino y ellos no te pueden entender si pronuncias mal. El sistema de escritura, a través de caracteres, es completamente distinto y lleva tiempo aprenderlo", explica.

Y si después de leer este reportaje le ha entrado curiosidad, en este portal de Internet podrá aprender sus primeras frases en chino. Ya sabe, toméselo con paciencia: 'Màn màn lài'.

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